jueves, 26 de mayo de 2011

STAY HUNGRY, STAY FOOLISH...

Así termina el discurso de Steve Jobs tan famoso y tan youtubeado...y así le he sugerido a mi padre que termine el suyo.

Su discurso de graduación de su tutoría en el IES SAN ISIDORO (aunque esto es fácilmente deducible de la lectura del discurso...), que he escrito yo.... y es que me gusta echarme flores...pero me gusta mucho más escribir, así que me ofrecí a hacerlo yo (por un módico precio, que ya no hago nada gratis!! ¬¬)

Es un discurso de comienzos y finales, de principios y de buenos recuerdos...pero todo tiene su final, como dice mi querido Hector Lavoe...

EL DISCURSO


El día que llegasteis al IES SAN ISIDORO, es un día que todos recordáis, fue el día del comienzo, el comienzo de una historia, una historia que habéis vivido, pero sobre todo que habéis tenido la suerte de disfrutar con toda la gente que hoy también os rodea.

El día que llegasteis al IES SAN ISIDORO, fue el principio de este final, que hoy despedimos, y lo hacemos juntos, vosotros, los profesores, vuestros compañeros y sobre todo vuestros familiares, que os han acompañado en este camino. Pero las despedidas no son siempre tristes, y desde luego la de hoy no lo es, porque da paso a otro comienzo, a otra historia, que vais a vivir.

El día que llegasteis al IES SAN ISIDORO, no podíais ni imaginar todo lo que ibais a aprender, que asignatura odiaríais, la cantidad de buenos momentos y risas que ibais a vivir, ni siquiera que os ibais a enamorar; hoy sólo con mirar atrás lo sabéis, así que recordar esos momentos y aprovechadlos. Recordar siempre la emoción, la ilusión, las ganas del día que llegasteis aquí, para vivir con la misma intensidad lo que os depara este final; pero sobre todo, dejar atrás los miedos y las inseguridades, que no son más que piedras en vuestro camino, y no debéis permitir nunca que os bloqueen.

El día que llegasteis al IES SAN ISIDORO, tampoco imaginabais este día, este final, porque el futuro es impredecible y lo labramos nosotros solos día a día, y así tenéis que seguir haciéndolo allá donde vayáis, sea lo que sea que os encontréis.

Porque…el día que llegasteis al IES SAN ISIDORO fue el principio, pero todo tiene su final, y nada, nada es para siempre, por eso hoy, junto al resto de profesores que os han acompañado estos años, os abro la puerta al siguiente comienzo, a vuestro nuevo principio.

ENHORABUENA Y SUERTE A TODOS.

Ojala algún día me paguen, de verdad, por escribir...

lunes, 9 de mayo de 2011

HACE DOS MESES Y UN DÍA...jajaja

Se me ha ido un poco la pinza con el título del post, pero es el tiempo que llevo sin escribir en mi blog, bueno ni en mi blog ni en ningún sitio...y casi tenía el mismo sentimiento que la canción de Pimpinela, por no haber escrito, pero es que estaba en VACÍO TOTAL. O por lo menos así me sentía, ahora puedo decir que estoy medio llena, jajaja, porque no pienso decir que estoy medio vacía (te lo dedico, MJ! tq).

Se ve que me he animado y que tengo el boli flojo, y la agenda muy marraneada (eso también), así que aquí dejo en cuerpo presente, uno de mis cortos de una colección que he querido llamar A CORAZÓN ABIERTO, porque quien ha leído alguno de ellos dicen que soy yo en estado puro y con el corazón en la mano...uffffffffffffffffffffffffffff

LOBA HERIDA

Sentada, cual majestuosa efigie en mitad del desierto, miraba al infinito la loba. Miraba sus heridas; sin poder distinguir cual había sido más profunda, ni cual había sentido más dolorosa, pero ahora ya no importaba. Y, al tiempo que curaba heridas abiertas, observaba las cicatrices que se acumulaban intensamente en su piel, pero no más que en su interior. Tras cada lucha las cubría con un fino velo de seda carmesí, como la sangre que una vez las había embadurnado; pero el velo no perdura, se destapa, como esta y otra vez, exponiendo los resultados de la afrenta al frío de las largas noches, al rocío doloroso de las mañanas, a las húmedas lágrimas del recuerdo anhelado.
Sigilosa, y cuidadosamente, lamía sus heridas la loba. Lamiendo consigo restos del pasado, extrayendo el sabor salado de la sangre y rechazando olvidar al atacante. Sabe que esta no va a ser la última lucha a la que tenga que enfrentarse, lo sabe y lo consiente, aprendiendo de las anteriores pugnas se haría más fuerte, tendría más entereza, no sería el dulce ronroneo de su contrario lo que le haría fallar, haría falta mucho más que eso.
La tarea no es fácil, en esos instantes, ni siquiera alivia el sufrimiento ahondando aún más en la profundidad de su dolor; y mientras la loba lame sus heridas, evoca cada deleite que quiso darle, cada detalle, cada beso y, cada momento de pasión vivido.